“¿Y usted sí puede comer eso?” “Cuídese, acuérdese de lo suyo.” Para mucha gente, algo tan normal como compartir un almuerzo se convierte en una conversación sobre su salud.
Hay quien llega a esconderse para medirse el azúcar, solo para no sentirse observado. Y lo más injusto es que todavía mucha gente cree que todo se reduce a “comer mucho dulce”.
No se trata de culpa. Se trata de aprender a vivir bien y volver a disfrutar la mesa.



